
Los plasmalógenos son un tipo especial de fosfolípidos cuya presencia se encuentra exclusivamente en las membranas de las células animales. En el ser humano, destacan en abundancia en el cerebro y el corazón. Este estudio ha tratado de descifrar una de las mayores incógnitas en el metabolismo de los lípidos que existen desde hace unos 50 años: la identidad de la enzima implicada en el último paso de la fabricación de los plasmalógenos en las células animales.“Uno de los aspectos más relevantes de este trabajo es la identificación de la enzima y su gen correspondiente, que se ha mostrado desdeñoso durante décadas”, señala Subramanian Padmanabhan (investigador del CSIC y codirector del estudio).
“Nuestro empeño por descubrir el papel del gen carF, un gen clave para que la bacteria Myxococcus xanthus (que vive en el suelo) perciba la luz, nos ha llevado a identificar el gen humano”, explica el codirector Padmanabhan. “A diferencia de la gran mayoría de bacterias, Myxococcus xanthus sí puede sintetizar plasmalógenos como los seres humanos y los animales. Eso nos ha permitido demostrar que los plasmalógenos son esenciales para que la bacteria perciba que se encuentra expuesta a la luz. Esta función de los plasmalógenos, la de permitir que una bacteria vea la luz, es muy novedosa”, dice el científico.

Hasta el día de hoy, la función que se le atribuía a los plasmalógenos en los seres humanos se ha basado siempre en el estudio del efecto mutágeno en genes participantes en pasos anteriores de la ruta de biosíntesis. A lo que se le encuentra un incoveniente, pues además de los plasmalógenos, desaparecen también otros lípidos precursores. “El descubrimiento de esta enzima clave en la función de biosíntesis de los plasmalógenos permite analizar directamente su papel en diversas patologías y enfermedades”, ha concluido finalmente el codirector del estudio, Subramanian Padmanabhan.
Fuentes: Infosalus, La Vanguardia